Una venta de barco se atasca casi siempre por lo mismo: papeles incompletos o que no están al día. Tener la documentación en regla acelera la venta, da confianza al comprador y evita problemas en el cambio de titularidad. Esta guía resume qué necesitas. Recuerda que para casos concretos conviene apoyarte en un gestor náutico.
Es el documento clave de la operación. Debe recoger, como mínimo:
Un contrato por escrito protege a las dos partes. Por debajo de cierto valor mucha gente usa un documento privado; en operaciones grandes conviene asesoramiento profesional.
Tras la venta hay que tramitar el cambio de propietario y, normalmente, liquidar el impuesto de transmisiones (ITP) que paga el comprador. La tramitación se hace en Capitanía Marítima y/o en la administración correspondiente. Un gestor náutico puede encargarse de todo el papeleo por una tarifa razonable, lo que evita errores.
Se puede vender, pero el comprador lo tendrá en cuenta (y la baja del certificado complica el uso). Lo limpio es venderlo con la documentación al día; si no, refléjalo en el contrato y en el precio.
El impuesto de transmisiones patrimoniales lo paga normalmente el comprador. Mira la guía de ITB e impuestos.
Se complica: requiere gestión específica de la transferencia y, a veces, abanderamiento. Mira la guía de abanderar un barco y apóyate en un gestor.
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